Ene. 16

Historia de Amor - VI

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En varias ocasiones se repitieron salidas, era ya frecuente pasear con mi dulce ángel, momentos dulces que jamás podré olvidar; para ese entonces llevaba cerca de un año con quien era mi pareja en ese momento, una mujer de 24 años quien siempre era dulce, detallista, agradable conmigo, con mi familia, con todas las personas que llegaba a presentarle.

Había pasado gratos momentos con ella, pero desde el día que conocí a Luciana todo cambio, no podía pensar en otra mujer que no fuera ella, mi vida sexual no era la misma, miles de pensamientos no me dejaban ser yo, era algo que jamás había sentido, era la decadencia de mi relación.

Daniel, Franco y yo nos habíamos comprometido en almorzar en la casa de mi amor utópico, era de mañana, estábamos en clase y el día había llegado, quedamos encontrarnos en mi casa para partir todos a dicho compromiso, eran cerca de las 11 de la mañana, Luciana me acompañó como hasta entonces lo hacíamos, ya era frecuente el pasar momentos conversando, caminando, cualquiera que nos hubiera visto se habría llevado la impresión de que teníamos una especie de conexión en algunos momentos; pasábamos parte de la mañana o tarde en mi casa acompañado de nuestros amigos, recuerdo cuando le preparaba algo de comer, sentía tanto placer al complacerla, tanta pasión al verla sonreír, mil veces quise besarla, jamás lo hice por temor al rechazo. Llegamos a mi casa, al ser de mañana no se encontraba mi familia en casa, estábamos los 2 solos y habíamos adquirido cierta costumbre por tomar algunas cervezas con nuestros amigos; le pregunté si deseaba beber unas cuatro, me respondió que esperemos a Daniel, quien era una persona a quien mucho respetaba, era un amigo, una excelente persona, era mi cómplice y confidente, Luciana no le negaba lo que el pedía, jamás le aconsejaría mal; después de seguidos intentos accedió a lo que se convertiría en un día inmemorable.

Fuimos a comprar juntos, caminamos menos de una cuadra mientras la molestaba por su estatura, habíamos llegado a tener la confianza como para poder tomar ciertas atribuciones con mis tonterías; compré las botellas y algunos cigarrillos, regresamos rápidamente a mi casa, encendí el equipo de sonido para amenizar la mañana, conversamos largamente, hablamos de infinitos temas, la estábamos pasando espectacular; la hora de almuerzo estaba cerca, nuestros amigos nunca llegaron, tuvimos que partir solos en dirección a su casa para cumplir con el compromiso. Llegamos, su abuela nos invitó a pasar, era una señora de unos 60 años, una mirada que inspiraba confianza, muy amable y condescendiente, trataba a su nieta con mucho cariño, pero siempre la estaba molestando con algunas bromas para hacerla sonreír; el almuerzo estaba servido, un riquísmo ají de gallina acompañado de un exquisito jugo de maracuyá; no nos tomó mucho tiempo el terminar de comer, intercambié algunas palabras con la señora quien tan cortésmente me recibió. Era hora de partir, mi pequeña y yo queríamos seguir tomando algunas cervezas más, yo no tenía más dinero a lo que ella me dijo : Recuerdas que te tengo una deuda por el trabajo grupal que hiciste? pues ahora te pagaré. Jamás pensé cobrarle, no podía recibir nada de ella que no fuera una sonrisa; insistió tanto que accedí con la condición que ese dinero fuera para seguir ingiriendo aquella bebida amarga; estábamos ya cerca de mi casa, recuerdo el recorrido, el óvalo, el día soleado, mi mirada que se encontraba ligeramente retardada por haber ingerido alcohol; entramos a mi casa, abrí las cervezas y continuamos tomando, ya estábamos algo mareados, puse un disco de Laura Pausini, escuchamos por mucho rato, terminamos las cervezas, ya estábamos en el éxtasis del beber; juntos el uno al otro, sentía sus cabellos cerca a mi cuello, veía su rostro, sentía escalofríos al tenerla y no poder besarla; no pude más. la vi, apoye su cuello en mi brazo e intente besarla, mi sorpresa fue que correspondió a mi besos, me sentía volar, estaba fuera de mí, rosaba sus labios tan suavemente como podía, trataba de besarla de tal forma que no notara mi desesperación…nos apartamos por un momento, pensé que no la tendría tan cerca nunca más, lo volví a intentar por si tuviera la dicha de que accediera nuevamente, ¡Así fue!, la pude besar nuevamente, estábamos semi echados en mi mueble, era excitamente y placentero; decidí no dejar pasar este momento, deseaba continuar para poder sentir la dulzura de su cuerpo cerca al mío, necesitaba su amor para seguir viviendo.

Le pregunté si deseaba ir a mi cuarto a buscar un disco de salsa, género que ella amaba; entramos, puse música, jamás encendí la luz, me encontraba dándole la espalda mientras en mi computador escogía las canciones a tocar. Mis hermanos estaban en sus cuartos, mi padre aun no llegaba del trabajo; volteé, la vi, me acerqué y la besé, ella correspondió a mis besos, mis caricias, intenté desnudarla, no era muy bueno iniciando esto, conocía poco de sexo, no sabía como podía hacerla sentir mejor; después de muchos retrasos y continuas negativas logré sacarle aquel Jean color celeste que cubría esas dos piernas que jamás había contemplado, pude palpar su vulva húmeda, su vello púbico era tan suave, su trasero no era tan grande pero era hermoso, suave, blanco, era un manjar para mis ojos; logré palpar sus senos, no eran tan voluptuosos como bajo la ropa se observaban, sentí sus pezones, sus brazos, toda su piel; poco a poco me fui acercando, ella estaba mirando a la pared, tenia su espalda a mi merced, estuve tocando la puerta del cielo con mi falo, estaba tan humeda que logré entrar en ella sin mucha dificultad, estuve moviéndome, ella no lo hacía, parecía congelada, solo se entregaba al placer; varios minutos pasaron, note cierta incomodidad así que decidí separarme, la vi llorar, me dijo repetidas veces que yo ya había logrado lo que quería, le dije tanto como pude que eso era falso, jamás la busque por sexo, mis intenciones siempre fueron dulces, pasaron cerca de 10 minutos, yo seguía explicándole hasta que noté que cambio su forma de ver las cosas, retomamos la tarea, duró poco ya que ella deseaba retirarse, jamás llegué al orgasmo, era muy difícil para mi hacerlo, muchos requisitos necesitaban cumplirse para poder llegar a ello.

Se cambió, no deseaba que la viera semi desnuda, me pidió voltear, estaba lista, acercándose a la puerta diciéndome que se retiraba, le pedí acompañarla, se negó, de todas formas lo hice, intente abrazarla en la calle, no quiso, no entendí por que, para mi no fue sexo lo que pasó, fue demostrarle el amor que sentía, el poder tomar su mano fuera de mi casa era demostrarle que el amor hacia ella jamás se iría; llegamos al paradero, ella subió, parecía una dulce niña, la vi alejarse poco a poco, mi vida se iba con ella; regresé a mi casa a pensar en cada uno de los segundos que había pasado, a escuchar música romántica para poder así soñar con mi amor.

Ene. 15

Historia de Amor - V

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Un nuevo día, una nueva mañana, una historia había quedado en mi vida, una larga noche de recuerdos fabulosos; era hora de partir a clases, había dormido poco menos de dos horas, mi padre al verme llegar tarde y en estado etílico hizo estremecer la palma de su mano contra mi rostro, seguido a ello me ordenó lavar el servicio de la noche anterior.

Llegué temprano a la Universidad, bañado, muy motivado al aprendizaje; no habían muchos compañeros en el salón, pasaron varios minutos y aún mis amigos no llegaban, cerca del inicio de clase llegaron todos con sus rostros demacrados, con miradas somnolientas que reflejaban la incomodidad con la que habían descansado. Pregunté a Daniel por que demoraron tanto, a lo que me respondió me contaría en el intermedio de clase.

Estábamos bajando las escaleras, eramos un grupo que se hacía notar, buenas notas acompañaban nuestra bohemia, alegrías y diversas bromas a los docentes quienes nos tenían un trato preferencial. Estaba Franco, Daniel y yo conversando de lo sucedido la noche anterior, notaba cierta incomodidad, no sabía que era, pensé que pude haber hecho algo mal; no era así, había pasado algo totalmente increíble y gracioso, no pensé tener tanto placer con la mofa dirigida hacia mi nuevo amigo. Aquella larga noche en la cual me encontraba descansado plácidamente junto a mi bello ángel, nuestro amigo había seducido a la segunda jovencita quien nos acompañaba, estaban por entregarse al placer, ella estaba llegando a la inconsciencia, Franco moría por desnudarla, deseaba entregarse al morbo, a la unión de cuerpos sudorosos y excitados; era complicado hacerlo, su pantalón se encontraba ajustado, era difícil manipular sus movimientos, algunos golpes de torpeza dieron su rostro, la excitación era muy alta, fuertemente fue retirado el pantalón, la blusa, suavemente el brasier y aquella suave tela que cubría la zona que la convertía en mujer, se entregaron al sexo, a lo prohibido, fuerte y emotivamente siguieron; Daniel quien se encontraba descansando despertó inesperadamente por el ruido, vio aquella escena, se encontraba con alcohol en la sangre, a lo que con poco uso de la razón, rosó la parte trasera de aquella fantasma saltarina; ella volteo inesperadamente, dio algunos gritos de ofensa, estaban manchando su dignidad, Daniel disimulo dormir, el reclamo de la joven se hizo sonar en aquellas marcas en todo el cuerpo de Franco; no pasaron muchos segundos, olvidado quedó el tema, reincorporándose nuevamente a su entrevista privada; poco duró aquel goce, ella era muy salvaje en la cama y Franco no pudo controlarse, no pasaron más de tres minutos, él llegó al orgasmo, ella quedo tendida. Recuerdo haberme levantado para ir al baño, lo vi en la puerta fumando un cigarrillo, no tomé mucha importancia y regresé a dormir; antes de retirarme recuerdo la búsqueda del reemplazo para la correa que en aquella noche de pasión Franco rompió con rudeza.

Estábamos riéndonos de la precocidad con la que nuestro amigo llegó al orgasmo, cuando de pronto se acerca quien la noche anterior fue su amante a darle un cordial saludo, se notaba la cara de arrepentimiento en Franco, no quería tocar el tema nunca más; nosotros nunca dejamos de hablar acerca de ello, hasta ahora, ya algo mayores seguimos hablando de ello con una sonrisa en el rostro.

Hablé sobre la interminable noche con ellos, el placer que sentí al unir mis labios con ella, momentos de gloria, pasión indescriptible; muchos días no dejé de hablar de ello hasta el inicio de lo que fue nuestra siguiente azaña.

Ene. 14

Historia de Amor - IV

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Eran las 8 de la mañana, estábamos en clase, inesperadamente nos comunican que habrá una conferencia en el auditorio y que tenemos que bajar desde el 5to piso al primero para poder ser participes de ella; llegue a tener un pequeño grupo conformado por mi querido amigo, mi dulce ángel, su amiga, la cual el primer día cruzo la puerta junto a ella y el nuevo integrante de mi circulo, aquel joven que cada vez que recuerdo lo vivido me trae una sonrisa al rostro.

Bajando las escaleras decidimos no asistir, en cambio a ello acordamos ir a la casa de nuestro nuevo amigo para ver algunas películas e ingerir algunas cervezas junto al almuerzo. Saliendo por la puerta principal vimos que mi querido amigo no estaba entre nosotros, tuvo un pequeño retraso por la docente, en el tiempo de espera un compañero de clase con quien hasta ese momento jamás se había propiciado una conversación se integro a nuestro grupo; minutos después llego quien tanto esperábamos.

Estábamos alejándonos lentamente del centro de estudios, compre algunos cigarrillos, tomamos un taxi y nos dirigimos al domicilio planeado. Llegamos, encendieron el computador y pusieron “Baño de Mujeres”, una película peruana que jamás termine de ver. Estaba arrecostado en la cama desde una ubicación que no divisaba claramente las imágenes; mi dulce ángel estaba en una posición incomoda, fue ahí uno de los momentos que jamás olvidaré, por primera vez la tuve tan cerca a mi, rosando casi su piel; me pregunto si podía apoyar su cabeza sobre mis piernas, a lo que yo respondí afirmativamente sin pensarlo dos veces. Me sentía incomodo, era una posición poco horrorosa, pero era gratificante saber que aquella pequeña mujer estaba sobre mi cuerpo, sentía sutilmente sus movimientos, miraba cautelosamente su rostro, trataba de que se diera cuenta cuanto la observaba, pero cada vez ella volteaba yo escondía el rostro.

La película llego a su fin, estuvimos aburridos fumando cigarrillos por un rato, no sabíamos que hacer, por otra parte se me tornaba difícil el mantener equilibrio entre la desesperación y la paz de tenerla cerca; nuestro nuevo amigo propuso hacerle preguntas a “un alma capturada en un programa”, recuerdo claramente que el nombre era “Pedro Responde”. Las dos señoritas le hicieron diferentes preguntas, las cuales el programa manipulado por nosotros respondía, era tan fácil de creer que por un momento pensé a llegar que era verdad; las hicimos bailar y algunas cosas más, incluso la amiga de mi preciosa niña dijo que sería bueno terminar con la vida de alguien para darle paz al alma que pedía libertad, casi se desnuda, pasamos unos momentos muy agradables pero muy tenebrosos para las jovencitas.

Estuvimos jugando Need for Speed, jamás me gustaron los juegos de carreras de autos, pero ese juego tenia tales gráficos que no pude resistir; pasó una hora, teníamos hambre y no había almuerzo, el invitado casual se retiró ya que era hora de volver a su hogar que no se encontraba tan cerca; pasó media hora más y llego el riquísimo arroz chaufa, comimos sin hablar, repetimos hasta quedar saciados, estábamos por retirarnos a nuestros hogares cuando la idea de tomar algunas cervezas regresa, decidimos ir a una tienda donde comprar, tuvimos el problema que era imposible tomar en la calle, estaba prohibido; nuestro anfitrión, quien sentía un placer por el billar, al cual también llamaban “taco”, nos propuso ir a ingerir la bebida alcohólica en dicho lugar, a lo que nosotros accedimos.

El lugar estaba a menos de tres cuadras, llegamos con doce cervezas y dimos inicio a nuestra travesía, eramos tres hombres; nunca tuve afición por el taco, así que, solo ellos dos empezaron a jugar, fuimos tomando lentamente, trataba de conversar con mi dulce niña, no pude, tenia pánico el hablarle; terminadas las cervezas mis dos amigos deciden ir a comprar más, mi querido amigo me dijo en secreto que llevaría a el resto y me dejaría con mi bebe, accedí, estuvimos solos algunos minutos en los cuales, aun con miedo, me aventure iniciar una conversación; toque temas triviales, hablé mucho, cuando calculé que estaban por regresar de la compra, le hice la pregunta del millón: ¿Estás enamorada de él?, a lo que me respondió afirmativamente. Pocos minutos después llegaron todos, me quede enmudecido un largo tiempo hasta recuperar la calma nuevamente; tomamos las 6 cervezas que trajeron, en poco tiempo sentía el alcohol atontar mis movimientos, veía a mis acompañantes expresarse con más facilidad, compramos más cerveza, seguimos tomando; mi pequeña niña tenía que llamar a su hogar, la acompañé, no cruzamos muchas palabras en el camino, la oí llamar a su casa, fue la primera mentira le escuche, dijo algo sobre un trabajo grupal en la casa de una amiga de residencia distante y que era imposible regresar por el momento. Regresamos y poca cerveza había, terminamos las pocas botellas y decidimos ir todos juntos por más, habíamos gastado todos nuestros fondos, una vez en la tienda compramos vino, fuimos a un parque cercano donde consumimos rápidamente el licor, nuestro nuevo amigo estaba propiciando el embriagar a la amiga de mi niña, pasamos un buen rato bebiendo, cuando no quedó una gota de aquella fermentada uva propusieron jugar botella borracha, un juego en el cual alguien ordena y otro lo cumple, accedí, iniciamos el juego, el primer castigo fue que nuestro nuevo amigo besara a la amiga de mi inalcanzable amor, el beso se dio, se besaron con pasión, duró más de lo pensado, nuestras mentes sabían lo que venía después, fueron varios castigos parecidos, estábamos de acuerdo en que nuestro nuevo amigo siempre fuera “castigado” besando a la invitada y que ellos propiciaran besar a quien yo tanto amaba; llegó el gran momento, mi gran castigo, rosé sus labios con ternura, ella jamás movió los suyos, no fue reciproco, parecía una tortura, la veía hacer gestos de desagrado por lo que decidí alejarme.

Pasó una hora de juego, teníamos que ir a dormir, ya era algo tarde, no había lugar, decidimos ir a un hostal donde podríamos descansar más cómodamente, nuestro anfitrión saco cien nuevos soles de su casa con lo que alcanzaba para el hospedaje; estábamos listos, menos una persona, la señorita amiga de mi dulce carmín necesitaba ir al baño, fuimos en dirección al billar donde habíamos estado, ella estaba muy ebria, nos encontrábamos cerca, ella quería hacerlo en la calle, estaba muy ebria, algunos golpes nos dio sin querer, finalmente llegamos, uso los servicios y partimos en dirección al hostal. En el camino compramos una caja con doce cervezas más. algunos cigarros y partimos; cuando llegamos, no querían que pasemos cinco personas a un cuarto, que habrán pensado, nos rechazaron de dos lugares hasta que mi querido amigo, dotado del poder de convencimiento logró convencer a uno, una vez adentro mi dulce pequeña tenía que llamar a su hogar, también necesitábamos un vaso con el cual beber, así que, tuvieron que ir a comprar y hacer la llamada respectiva. Me quedé esperando con la señorita que se encontraba ebria, estaba algo ofuscada, por suerte pasaron algunos minutos y todos volvieron.

En el cuarto comenzamos a tomar las cervezas, se oía música de fondo, música romántica a la cual no pude contenerme a cantar, mi angelito lo hizo también, fue un momento glorioso en el cual compartimos el placer de una canción, lastimosamente no duró mucho, terminamos de cantar, tomamos algunas cervezas más pero en ningún momento ni mi niña ni yo nos embriagamos; tuve la osadía de intentar besarla un par de veces, me acerque buscando su boca pero siempre su respuesta fue negativa, decidí no insistir más, se torno aburrido el ambiente y ella cerró sus ojos y empezó a dormir, su ronquido era algo fuerte pero agradable, la acompañé en su sueño y me arrecosté a su lado. En la madrugada algunas cosas pasaron, nuestro anfitrión hizo algunas cosas, las cuales fueron perpetuadas a su historia al día siguiente; eran las cinco de la mañana y tenía que partir, no había dinero para el taxi así que tuve que caminar, era lejos, pero, por suerte mi ciudad no era muy grande, tenía miedo llegar a mi hogar pero tenía que hacerlo.

Ene. 14

Historia de Amor - III

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Pasaron cerca de dos días y la noticia no era asimilada, sentía miedo al saber que mi musa tenia ya quien ocupaba el lugar que yo intentaba alcanzar, pregunte incontable veces a mi querido amigo si era verdad o solo intentaba ver mi reacción, fueron tantas veces la misma pregunta que creo llegue a incomodarlo. Pasó una semana y la idea aun no era aceptada hasta que sucedió, lo vi llegando, era un tipo de baja estatura, delgado, tes oscura, cabello puntiagudo, ojos intimidantes, aspecto amargado; lo vi tomándola por la cintura y dándole un beso de saludo, al instante noté que era una persona poco sincera y de no muy buenos sentimientos; en ese momento lo único que me importaba era aquella escena, aquellos crueles momentos, no podía respirar, mi corazón andaba a mil, mi estomago parecía no parar de acalambrarme. Fueron unos minutos que quede helado antes que ellos se retiraran, no pude dejar de pensar todo el día en aquella dolorosa escena, visualizaba en cada espacio de mi cuarto aquellas dos figuras abrazándose, demostrándose amor, fue la punzada más cruel que había sentido jamás.

Llegué al próximo día tarde a clases, atontado, estúpido; mi querido amigo notó al instante mi actitud, mi forma de hablar; no me preguntó lo sucedido ya que el lo sabía, me había visto el día anterior morir en vida al estar presente en aquella escena, este hombre siempre estaba pendiente de mi, se preocupaba, era una persona muy desinteresada y cortes, siempre trataba de hacer sentir de la mejor forma muy bien a la gente. Salimos a dar una vuelta a los alrededores conversando y tratando de relajarme, conversamos mucho, me calme y decidí no rendirme, decidí seguir, fue ese el inicio de una gran batalla que me costarían más que lágrimas y humillaciones.

Pasaron algunos días, no volví a intercambiar palabras con mi dulce ángel, me sentía celoso, envidioso, aturdido; no recuerdo que me haya preguntado por que estaba así, aunque creo recordar que a mi querido amigo sí. Conocí a otro compañero de aula que con el tiempo llegamos a formar una amistad, este fue el inicio de mi vida bohemia, de mi tiempo de esparcimiento deliberado, el inicio de mi cambio de vida.

A partir de la inesperada llegada de aquella dulce y hermosa niña, mi vida dio un giro total, no solo en concentración y en un enmudecimiento casi total, sino también el temor a poder desinhibirme como en cierta forma trataba de hacer hasta ese momento; me proponía a mi mismo que cuando pasara desplegando ese aroma tan perturbador y complaciente yo sería capaz de decirle aunque con voz agonizante “hola”, muchas veces estuve a menos de un impulso para concluir dicha tarea, jamás lo logre hacer, pasaron días y no podía acercarme aun sabiendo que era una persona que se interrelacionaba fácilmente, se adecuaba a las personas que eventualmente conocía, aun sabiéndolo, no pude hacerlo.

Días pasaron, no podía hacer nada, me sentía frustrado, encerrado, cohibido totalmente, probaba bocado rara vez al día, no encontraba paz en la dulzura de mi dormitorio, me sentía un insignificante punto a lo que ella era para mí. Una noche, recuerdo claramente, tuve aquella pequeña figura, la amé, la tuve entre mis brazos, abrace su cuerpo, toque sus labios, nos hicimos uno en cuerpo y alma, fueron horas de profundo e inesperado amor, fui el hombre más feliz del mundo, agradecí el estar vivo y poder sentir este placer, este amor, esta satisfacción tan grande que hombre jamás tuvo en la tierra; lamentablemente no duro mucho, la mañana se acercaba y tenía que despertar de mi sueño para ir a las clases habituales.

Esa misma mañana en el aula de clase tome una hoja de papel del cuadernillo que nos obsequiaban en la universidad, un lapicero y deje volar mi imaginación la cual dio fruto a lo siguiente:

En este momento, al sentir la sensación
de explicar y no entender, mi cuerpo tiembla,
se esconde, mi mente se desconecta de mi ser.

Creo conocer el motivo, pero mi mente no acepta
que dos luceros desconocidos hasta hoy puedan
generar tal cambio en este cuerpo.

Pues creo que he caído en una red que yo mismo
he escogido y de la cual no deseo salir, aunque
se que deba.

Ahora se que la solución existente, es percibida,
pero no aceptada, pues el deseo de la caída,
es mas fuerte que yo.

Ahora me siento derrotado porque siento como
esa red me ha atado con mis brazos, me ha callado
con mis labios y me observa con mis ojos.

Se que no era un texto muy elaborado, habían pasado 12 años desde que tuve la primera sensación de placer al escribir la cual fue frustrada por alguna persona. Lo leí una y mil veces, revisé la ortografía y caligrafía como un niño en primaria, amé cada una de las lineas, la atadura perpetua que cada una encerraba, la pasión con la cual cada una de ellas fue marcada; pensé entregársela, mirarla a los ojos y decirle que le pertenecía cada una de las palabras, mi mente, mi vida. El momento no se dio ya que tuve miedo, opte por otro camino, quería sentir la aprobación y la seguridad que mi amigo me brindaba, por lo cual le entregué el manuscrito; lo leyó, lo analizo, al instante se dio cuenta del profundo amor que por aquella mujer mi alma gritaba, me preguntó el por que no se la entregaba; le respondí que tenía miedo a su rechazo, era mejor vivir con la esperanza de tenerla que caer en el fracaso y el profundo vacío que su negativa causaría en mi.

Teníamos clase de Cátedra Vallejo, un curso muy interesante pero al cual solo esperaba por la formación de grupos, yo siempre me quedaba solo y no me unía a ninguno, siempre esperaba que me llamaran para integrarme, esta vez no esperaba nada, no quería integrarme a ninguno, solo al cual esa brillante figura se encontrara; por suerte mi querido amigo genero un grupo rápidamente, el siempre sentía satisfacción por ser la cabeza grupal, siempre tomaba la delantera a lo cual los resultados eran siempre gratificantes; un momento pasó y escuche una dulce voz que me preguntó : ¿Deseas integrarte al grupo?. Fue el momento más grato de mi vida hasta entonces, sentí estremecerme más de diez veces, quede pálido e inmóvil, a lo que reaccioné algunos segundos después acercándome donde aquel ángel se encontraba.

Formando parte del grupo estaba totalmente intimidado, pavor al mirarla a los ojos, quería hacer tantas cosas y ninguna a la vez, no sé que me pasó en ese momento, que sentí, fue algo que sucedió de un momento a otro, tomé mi pequeña libreta de apuntes y se la entregue a su amiga, aquella que el día que la vi por primera vez la acompañaba, lo leyó, no se si realmente le agrado aun diciéndome que estaba “bonito”, le propuse pasárselo a su amiga, mi dulce ángel, ella lo acepto y leyó, menciono que estaba lindo y me interrogó si estaba enamorado…si hubiera sabido que me moría por ella y que el único amor que podía sentir era hacia su ser; le mencioné que lo hice porque soñé con ella, sonrió, dejo ver su admirable dentadura; que encantadores momentos, no pronuncié muchas palabras después de ello hasta el final de clase que cuando al retirarme le pregunte a mi amigo: ¿Y tiene enamorado? a lo que me respondió: Sí.

Ene. 13

Historia de Amor - I

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Un día cálido y soleado, lleno de silbidos matutinos, un día para jamás olvidar.
Eran las 6 am, un día martes, recuerdo tener las clases de Comunicación en la universidad con aquel profesor que nos hacia viajar en el tiempo con sus historias esotéricas y universitarias, siempre solíamos desviar el tema, incluso exposiciones y opiniones para incursionar en aquel tema que a muchos hacían distraer y a pocos reflexionar.

Tenía 18 años, en esos buenos tiempos tuve la oportunidad de conocer a un joven con el cual compartíamos diferentes tipos de ideas, ambiciones e incluso vidas personales alguna que otra vez similares, desde que conversamos profundamente por primera vez tuvimos un chispa que nos hizo compartir tiempo adelante una gran y fuerte amistad.

Jamás me considere un alumno aplicado, solo para las clases que eran de linea en mi carrera solía esforzarme, me sentía gratificado cuando algún problema era resuelto en menos tiempo que el otorgado, en Comunicación me sentía excitado por los temas que se tocaban, siempre con la peculiar forma de expresarse de nuestro docente.

Aquella clase dio inicio a las 8 am, el clima dió un cambio total, se percibía un aire helado peculiar de aquellas mañanas nubladas con el rocío alrededor de nuestros pies; habrán pasado unos 15 o 20 minutos, siempre pasaba que algunos compañeros llegaban tarde, pero, aquella mañana no pasó, no eran los compañeros con los que solía compartir los momentos de esparcimiento con mis pocas y casi invisible palabras. esta vez no; se abrió la puerta de forma inesperada, yo estaba en la parte delantera del aula a unos dos asientos de la puerta, vi dos figuras entrando, pasaron, se acercaron al docente con una sonrisa y una risa que las acompañaba desde antes de incorporarse al aula; fue ahí cuando la conocí, cuando la vi, cuando sentí a miles de criaturas revolverse en el estomago, aquel cosquilleo en mis adentros eran incontenibles, quede atónito, estupefacto, confundido, aquella mañana se convertido en la que cambiaría mi forma de ver la vida desde ese momento.

Contemple aquellas figuras como si jamás pudiera volver a vislumbrar las maravillas de la naturaleza. La primera era de talla promedio, tes levemente clara, mirada distraída con poca emoción por el curso a dictarse, su acompañante, quien me causo la dulzura más amarga de mi vida era una mujer no muy alta, cabello negro y delgado, unos ojos con un tono negro tan hermoso como el anochecer serrano, labios no muy gruesos a los cuales en aquel momento quise arrancar a besos, una piel tan fina que hablar de ella sería no terminar; vestía con un pantalón Jean y unas botas color negro, siempre tenia esa sonrisa en el rostro, la cual siempre logró manipularme. Cruzaron entre mi lugar y el de un compañero, sentí su suave ahora al rosar sutilmente aquella camisa recién lavada que, después de ello, no lo volví a hacer; la mire sin tapujos, no pude evitar no quitarle la mirada por un par de minutos aun habiéndose dado inicio a la clase. Toda aquellas dos horas antes del tiempo de recreación que existía entre las horas de clase no podía sacar de mi mente aquella niña de mirada angelical, el tiempo voló, por segundos cruzamos miradas, ella torno una mirada de soprendimiento una que otra vez al observar que mis ojos no se apartaban, varias veces me ruborice, muchas escondí la cabeza pero no podía quitármela del pensamiento, fue un momento de confusión total.

Cercana a la hora de recreación pregunté a mi amigo quienes eran aquellas señoritas que se incorporaron a nuestra clase, a lo que el respondió: yo las conozco y he estudiado con ellas; quede impactado y emocionado al saber que en algún momento podría tener un contacto más cercano que el visual a 5 metros. Los segundos pasaban y mi excitación no se iba, mi piel se estremecía como niño en primera cita, deseaba poder acercarme y decirle cuanto la llegue a amar en esos 90 minutos, no fue así, seguí con cautela la espera de la hora de “armar grupos” para poder acercarme, situación que no se dio en aquel momento, minutos después fue cuando por primera vez tuve la oportunidad de escuchar su voz diciéndole a mi amigo: Hola.