Historia de Amor - IV

Lunes, Enero 14, 2008 2:16
Publicado en categoria Mis Escritos, Personal

Eran las 8 de la mañana, estábamos en clase, inesperadamente nos comunican que habrá una conferencia en el auditorio y que tenemos que bajar desde el 5to piso al primero para poder ser participes de ella; llegue a tener un pequeño grupo conformado por mi querido amigo, mi dulce ángel, su amiga, la cual el primer día cruzo la puerta junto a ella y el nuevo integrante de mi circulo, aquel joven que cada vez que recuerdo lo vivido me trae una sonrisa al rostro.

Bajando las escaleras decidimos no asistir, en cambio a ello acordamos ir a la casa de nuestro nuevo amigo para ver algunas películas e ingerir algunas cervezas junto al almuerzo. Saliendo por la puerta principal vimos que mi querido amigo no estaba entre nosotros, tuvo un pequeño retraso por la docente, en el tiempo de espera un compañero de clase con quien hasta ese momento jamás se había propiciado una conversación se integro a nuestro grupo; minutos después llego quien tanto esperábamos.

Estábamos alejándonos lentamente del centro de estudios, compre algunos cigarrillos, tomamos un taxi y nos dirigimos al domicilio planeado. Llegamos, encendieron el computador y pusieron “Baño de Mujeres”, una película peruana que jamás termine de ver. Estaba arrecostado en la cama desde una ubicación que no divisaba claramente las imágenes; mi dulce ángel estaba en una posición incomoda, fue ahí uno de los momentos que jamás olvidaré, por primera vez la tuve tan cerca a mi, rosando casi su piel; me pregunto si podía apoyar su cabeza sobre mis piernas, a lo que yo respondí afirmativamente sin pensarlo dos veces. Me sentía incomodo, era una posición poco horrorosa, pero era gratificante saber que aquella pequeña mujer estaba sobre mi cuerpo, sentía sutilmente sus movimientos, miraba cautelosamente su rostro, trataba de que se diera cuenta cuanto la observaba, pero cada vez ella volteaba yo escondía el rostro.

La película llego a su fin, estuvimos aburridos fumando cigarrillos por un rato, no sabíamos que hacer, por otra parte se me tornaba difícil el mantener equilibrio entre la desesperación y la paz de tenerla cerca; nuestro nuevo amigo propuso hacerle preguntas a “un alma capturada en un programa”, recuerdo claramente que el nombre era “Pedro Responde”. Las dos señoritas le hicieron diferentes preguntas, las cuales el programa manipulado por nosotros respondía, era tan fácil de creer que por un momento pensé a llegar que era verdad; las hicimos bailar y algunas cosas más, incluso la amiga de mi preciosa niña dijo que sería bueno terminar con la vida de alguien para darle paz al alma que pedía libertad, casi se desnuda, pasamos unos momentos muy agradables pero muy tenebrosos para las jovencitas.

Estuvimos jugando Need for Speed, jamás me gustaron los juegos de carreras de autos, pero ese juego tenia tales gráficos que no pude resistir; pasó una hora, teníamos hambre y no había almuerzo, el invitado casual se retiró ya que era hora de volver a su hogar que no se encontraba tan cerca; pasó media hora más y llego el riquísimo arroz chaufa, comimos sin hablar, repetimos hasta quedar saciados, estábamos por retirarnos a nuestros hogares cuando la idea de tomar algunas cervezas regresa, decidimos ir a una tienda donde comprar, tuvimos el problema que era imposible tomar en la calle, estaba prohibido; nuestro anfitrión, quien sentía un placer por el billar, al cual también llamaban “taco”, nos propuso ir a ingerir la bebida alcohólica en dicho lugar, a lo que nosotros accedimos.



El lugar estaba a menos de tres cuadras, llegamos con doce cervezas y dimos inicio a nuestra travesía, eramos tres hombres; nunca tuve afición por el taco, así que, solo ellos dos empezaron a jugar, fuimos tomando lentamente, trataba de conversar con mi dulce niña, no pude, tenia pánico el hablarle; terminadas las cervezas mis dos amigos deciden ir a comprar más, mi querido amigo me dijo en secreto que llevaría a el resto y me dejaría con mi bebe, accedí, estuvimos solos algunos minutos en los cuales, aun con miedo, me aventure iniciar una conversación; toque temas triviales, hablé mucho, cuando calculé que estaban por regresar de la compra, le hice la pregunta del millón: ¿Estás enamorada de él?, a lo que me respondió afirmativamente. Pocos minutos después llegaron todos, me quede enmudecido un largo tiempo hasta recuperar la calma nuevamente; tomamos las 6 cervezas que trajeron, en poco tiempo sentía el alcohol atontar mis movimientos, veía a mis acompañantes expresarse con más facilidad, compramos más cerveza, seguimos tomando; mi pequeña niña tenía que llamar a su hogar, la acompañé, no cruzamos muchas palabras en el camino, la oí llamar a su casa, fue la primera mentira le escuche, dijo algo sobre un trabajo grupal en la casa de una amiga de residencia distante y que era imposible regresar por el momento. Regresamos y poca cerveza había, terminamos las pocas botellas y decidimos ir todos juntos por más, habíamos gastado todos nuestros fondos, una vez en la tienda compramos vino, fuimos a un parque cercano donde consumimos rápidamente el licor, nuestro nuevo amigo estaba propiciando el embriagar a la amiga de mi niña, pasamos un buen rato bebiendo, cuando no quedó una gota de aquella fermentada uva propusieron jugar botella borracha, un juego en el cual alguien ordena y otro lo cumple, accedí, iniciamos el juego, el primer castigo fue que nuestro nuevo amigo besara a la amiga de mi inalcanzable amor, el beso se dio, se besaron con pasión, duró más de lo pensado, nuestras mentes sabían lo que venía después, fueron varios castigos parecidos, estábamos de acuerdo en que nuestro nuevo amigo siempre fuera “castigado” besando a la invitada y que ellos propiciaran besar a quien yo tanto amaba; llegó el gran momento, mi gran castigo, rosé sus labios con ternura, ella jamás movió los suyos, no fue reciproco, parecía una tortura, la veía hacer gestos de desagrado por lo que decidí alejarme.

Pasó una hora de juego, teníamos que ir a dormir, ya era algo tarde, no había lugar, decidimos ir a un hostal donde podríamos descansar más cómodamente, nuestro anfitrión saco cien nuevos soles de su casa con lo que alcanzaba para el hospedaje; estábamos listos, menos una persona, la señorita amiga de mi dulce carmín necesitaba ir al baño, fuimos en dirección al billar donde habíamos estado, ella estaba muy ebria, nos encontrábamos cerca, ella quería hacerlo en la calle, estaba muy ebria, algunos golpes nos dio sin querer, finalmente llegamos, uso los servicios y partimos en dirección al hostal. En el camino compramos una caja con doce cervezas más. algunos cigarros y partimos; cuando llegamos, no querían que pasemos cinco personas a un cuarto, que habrán pensado, nos rechazaron de dos lugares hasta que mi querido amigo, dotado del poder de convencimiento logró convencer a uno, una vez adentro mi dulce pequeña tenía que llamar a su hogar, también necesitábamos un vaso con el cual beber, así que, tuvieron que ir a comprar y hacer la llamada respectiva. Me quedé esperando con la señorita que se encontraba ebria, estaba algo ofuscada, por suerte pasaron algunos minutos y todos volvieron.

En el cuarto comenzamos a tomar las cervezas, se oía música de fondo, música romántica a la cual no pude contenerme a cantar, mi angelito lo hizo también, fue un momento glorioso en el cual compartimos el placer de una canción, lastimosamente no duró mucho, terminamos de cantar, tomamos algunas cervezas más pero en ningún momento ni mi niña ni yo nos embriagamos; tuve la osadía de intentar besarla un par de veces, me acerque buscando su boca pero siempre su respuesta fue negativa, decidí no insistir más, se torno aburrido el ambiente y ella cerró sus ojos y empezó a dormir, su ronquido era algo fuerte pero agradable, la acompañé en su sueño y me arrecosté a su lado. En la madrugada algunas cosas pasaron, nuestro anfitrión hizo algunas cosas, las cuales fueron perpetuadas a su historia al día siguiente; eran las cinco de la mañana y tenía que partir, no había dinero para el taxi así que tuve que caminar, era lejos, pero, por suerte mi ciudad no era muy grande, tenía miedo llegar a mi hogar pero tenía que hacerlo.

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One Response to “Historia de Amor - IV”

  1. angela says:

    Septiembre 4th, 2008 at 7:03 pm

    hola angela te quiero demasiado eres re inportante en la vida mia miamor te amo

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